RM: Así vivió el madridismo la fiesta de la Duodécima.

 

 

 

 

 

 

Equipo y afición disfrutaron en Cibeles y el Santiago Bernabéu de la histórica Champions lograda en Cardiff.

Una fiesta a la altura del éxito logrado. Un día después de conquistar la Duodécima en Cardiff, el madridismo vivió una espectacular celebración que demostró la comunión existente entre el equipo y sus aficionados. La fuente de Cibeles y el estadio Santiago Bernabéu fueron los dos puntos de encuentro y donde se vivieron las escenas más emotivas. Cánticos, abrazos, discursos, fotografías… Un sinfín de imágenes y de recuerdos que quedarán para siempre en la memoria de los madridistas.

Desde primera hora de la tarde las calles de Madrid se habían teñido de blanco. Una marea de madridistas abarrotaba el centro de la capital para recibir a sus ídolos. Los jugadores empezaban a ser conscientes de lo que iban a vivir mientras ofrecían la copa en las instituciones. Desde el balcón del Ayuntamiento, la imagen era impresionante. Miles de madridistas esperaban la llegada del autobús de los campeones en medio de un ambiente festivo espectacular.

MILES DE AFICIONADOS SE ECHARON A LA CALLE PARA RECIBIR A LOS CAMPEONES.

El equipo hizo su entrada en la plaza de Cibeles al grito de “campeones, campeones”. La fiesta era tremenda y los jugadores no se despegaban de sus móviles para inmortalizar lo que estaban viviendo. Pero tocaba cumplir con las tradiciones. Y los dos primeros capitanes, Ramos y Marcelo, se encargaron de ofrecer la Copa de Europa a todo el madridismo desde lo alto de la Cibeles. Tras vestir a la diosa con la correspondiente bufanda y bandera del Real Madrid, los blancos se dirigieron al estadio.

En el Bernabéu esperaba el colofón de las celebraciones. Con las gradas repletas, y bajo un impresionante montaje de luz y sonido, los héroes de la Champions fueron apareciendo uno a uno en el terreno de juego.

Doblete histórico
Marcelo salió con el trofeo de la Liga y Sergio Ramos, con la Duodécima. La afición ovacionaba a la plantilla mientras ésta levantaba al cielo de Madrid los títulos. Todos se sentían partícipes de la fiesta y eran conscientes de que habían hecho historia esta temporada. Los fuegos artificiales, el We are the Champions de fondo y las fotos de familia pusieron la guinda a un día inolvidable para el madridismo.

 

Por: RealMadrid.com

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