As: Un Real Madrid coral.

Gareth Bale asistió con el exterior a Marco Asensio. El jugador galés marcó con un gran pase de Isco. Un cierre de gira ilusionante.

A Bale no le pesan los galones. Los quería cuando estaba Cristiano y se los ha apropiado sin él. El amistoso de cierre de gira en Nueva Jersey fue una escenografía de lo que puede hacer el galés feliz, motivado y con los sóleos bajo control. Un portento de la naturaleza.

En una noche en la que volvía Ramos y el Madrid estrenaba camiseta color coral para salvar los fondos marinos, fue justamente eso, un equipo coral. Zeus mandó algunos rayos que hicieron peligrar el encuentro y obligó a empezarlo con media hora de retraso, pero el equipo de Lopetegui salió con el interruptor encendido. El colectivo al unísono, algo que no se ha cansado de repetir el vasco en EE UU…

Asensio hizo de falso nueve aunque había un nueve. Benzema no le estorba. En el minuto 2, Bale vio al balear con el rabillo del ojo y, torero, le mandó un sensacional pase con el exterior. Asensio sólo tuvo que elegir por dónde superar a Olsen.

El Roma no sabía qué hacer con Bale y esta vez fue Isco el que se inventó un pase al talón de Aquiles romanista, la banda de Kolarov. Ahí el galés recurrió a su sprint de atleta y corrió en paralelo a la línea de la frontal hasta que Marcano perdió el resuello y le ajustó el balón a Olsen, que ya se había vencido.

El sueco, el sustituto de Alisson en la portería giallarossa, se pasó de generoso y casi le dejó en bandeja el doblete a Asensio. Para entonces, Keylor había hecho ya una parada de mérito a Pastore, Bale seguía repartiendo balones con el exterior como si fuese lo más natural del mundo, Isco se quitaba dos rivales con una roulette y Ceballos se quedó a punto de cantar gol en el 43’ con un buen chut lejano. Magia para todos.

Una primera parte con cifras que radiografiaban el alto nivel de la maquinaria blanca (69% de posesión y un 91,7% de precisión en el pase aún en agosto) y efectividad, con seis disparos a puerta. No son sólo sensaciones, a Lopetegui le refrenda el trabajo la analítica.

Con Modric mustio y Kovacic sacándose un billete a Londres, el Madrid ha adelgazado por el centro pero en cada amistoso se nota menos. Isco y Ceballos sí casaron esta vez y Kroos aún anda a medio gas pero lo disimula bien. Más que de sobra para sostener a un Roma que venía de endosarle un 2-4 al Barcelona y hacerle daño con esa presión alta en bloque traída por Lopetegui y que el Madrid está ejerciendo solidariamente.

El vasco estiró hasta el 55’ a los tres de arriba (a Kroos sólo hasta el descanso) y le dio la batuta a Ceballos para que alimentase a Lucas, Mayoral y Vinicius. Vini, como le llama su técnico, cuajará o no, pero ha nacido para el espectáculo. Es vertical hasta el mareo y cada partido deja una nueva filigrana. Luces de neón tras unos días en Nueva York que no empañaron ni el gol de Strootman. El Madrid ha perdido un gigante portugués pero ha ganado un bloque con el Atlético a una semana de calendario.

 

Por: As.com

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