Marca: Empecemos a hablar de Isco como un crack mundial….

 

Ahora mismo es el jugador más desequilibrante de España.

Sufrió España para sumar su primera victoria contra Irán. Un gol de rebote, el VAR echando un cable y pidiendo la hora. Pero al Mundial se va a pelear cada partido como si fuera la final. Objetivo cumplido. Cuatro puntos y líderes.

Tiene que ser el Mundial de Isco. Y lo está siendo. Ahora mismo es el jugador más desequilibrante del equipo, al que buscan sus compañeros cuando más quema la pelota, y allí está él, con sus andares y esas piernas arqueadas que son un monumento al fútbol. Su colección de pases y regates fue inagotable. Cuando más cerrados estaban, el del Arroyo encontraba la fisura. El larguero le robó un gol contra Portugal. Pero su fútbol es patrimonio español.

Se congeló el corazón de España cuando justo antes del gol de Costa, Ansarifard se quedó a centímetros de adelantar a Irán. Un saque de banda al área, un rechace y el balón que le cae al 10, que soltó un derechazo que pegó en el lateral de la red. Hubo quien cantó gol. Del mismo modo que en el 61′ el VAR nos dio vida anulando el tanto de Ezatolahi. Por no hablar del 81′ y el cabezazo de Taremi que se fue alto.

Funcionó la pizarra, aunque ya no sabemos si es del staff de Lopetegui o del de Hierro. Lo cierto es que España rozó el 0-2 en el 69′ en un córner de estrategia. Isco raso al primer plano para Silva, que prolonga al centro del área, por donde aparece Ramos en un aclarado desde atrás. Su remate no entró y acabó en una maraña de jugadores bajo la línea de gol.

Carvajal disfrutó de su debut en una fase final, aunque en su currículum tenga cuatro Champions. Para Brasil no contó con él Del Bosque (prefirió a Azpilicueta y Juanfran) y de Francia se cayó por lesión. Casi se pierde también este Mundial por lesión, pero Lopetegui quiso esperarle y en Kazán fue titular. En algunas acciones acusó la inactividad, pero irá a más seguro.

Fue una de las acciones cómicas de la primera mitad. Irán, en su guion de perder tiempo, hacerse los doloridos y perder tiempo, vio cómo su portero Beiranvand, tras un leve toque de Costa, se dolió como si hubiera recibido una dura entrada. El VAR no hizo caso de la simulación del guardameta. Diego no daba crédito.

 

Por: Marca.com

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