Marca: Torpeza del Madrid con Cristiano.

La opinión de Jesús Sánchez.

Cristiano Ronaldo está enfadado. Muy enfadado. Olvídense de las formas. Es cierto que le faltaron modales. Seguro que el delantero portugués metió la pata en el césped de Kiev, cuando habló lo que habló en torno a su futuro. No era el momento oportuno ni el lugar adecuado. Eso, sin embargo, no le convierte en culpable de todo este asunto tan enrevesado que le puede sacar del Real Madrid de muy mala manera.

Si Cristiano se va, algo probable, debería saberse que le empujaron el club y su cuestionable manejo a la hora de asegurar la felicidad del hombre que lideró la segunda edad de oro del Madrid. La primera fue obra de Di Stéfano.

Sí, el deseo de Cristiano es irse, pero no, esto no es un arrebato de los suyos. La reflexión que debería hacerse es qué le ha llevado a sentirse así, con ganas de marcharse desde hace meses, cuando es feliz viviendo en Madrid junto a su familia, sabiendo que en ningún otro club podrá pelear por los mismos títulos, conociendo la dimensión mundial que le da vestir la camiseta blanca, sintiéndose querido por sus aficionados, que han aprendido a amarle tal y como es, con sus virtudes y sus defectos. Su desmedida ambición en la cancha le genera muchos tics reprobables, pero al final cuatro de las últimas cinco Champions las levantó él.

Messi ha renovado muchas veces, casi todos los años. Es un jugador nunca visto que obliga a saltarse todas las reglas y a abordar su situación contractual desde una perspectiva particular. Única. De Cristiano podría decirse lo mismo. Ronaldo no se siente valorado y debería ser tasado tal y como es, un futbolista irrepetible, y atendiendo a los últimos dictados del mercado, un tanto loco e inflacionado desde la marcha de Neymar al PSG y el empuje de los clubes chinos.

Claro que el Madrid está por encima de cualquier jugador, una vieja frase que también sirve para estos tiempos modernos pero que no debería atrapar al club; claro que renovó hace poco y que gana mucho, pero su contrato parece desfasado en lo económico: Oscar y Lavezzi ganan más en China; claro que Cristiano tiene 33 años, pero tampoco se advierte la decadencia. Pretender jubilarle con una oferta que parece un cumplido mientras piensas en el fichaje de Neymar es una torpeza. A no ser que de tanto emular a Bernabéu, Florentino quiera calcar el triste adiós a la leyenda Di Stéfano, homenajeado tres años después de su último partido con el Madrid.

P.D. Rakitic acaba de decir que sería feliz si se fuera Cristiano. No es de extrañar. ¿Qué sería el Barça sin él? El Madrid no debería hacer feliz a los antimadridistas.

 

 

Por: Marca.com

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