Jul 25

As: Bale se la juega.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Después de varias temporadas, el madridismo aún está esperando que rompa y asuma el liderazgo del ataque. Este año, las lesiones e Isco le pusieron en un segundo plano..

Bale se la juega este año. Tras cuatro temporadas en el Madrid, la afición blanca todavía está esperando que el galés se convierta en el megacrack que se presuponía que iba a ser cuando le ficharon por 101 millones. En todo el tiempo que lleva en la capital de España, a Bale se le recuerda más por sus lesiones y su incapacidad para tomar el liderazgo del ataque que por su rendimiento en el campo aunque por supuesto, hay honradas excepciones (en su primer año marcó dos goles importantísimos en las finales de Copa y Champions).

Cuando Florentino Pérez le fichó en verano de 2013, el presidente buscaba en el galés la estrella del futuro, el sucesor del reinado de Cristiano y Messi en la lucha por el Balón de Oro. A día de hoy, con 28 años, Bale ya no es ninguna promesa, pero el Madrid todavía le tiene fe y espera que este año pueda ser el de su consagración definitiva.

En la última temporada, una grave lesión le apartó del equipo en noviembre, cuando parecía estar en unos de sus mejores momentos de forma desde que está en el Madrid. El galés, en un afán de recuperarse para los octavos de final de la Champions, acortó los plazos de su recuperación pero lo cierto es que su impaciencia le salió cara: nunca llegó a coger el ritmo y recayó de su lesión en un par de ocasiones, justo en la recta final de la temporada. En ese tiempo, Isco le sustituyó en el once y las actuaciones del malagueño hicieron que la afición del Madrid no echara de menos a Bale. 

Desde el inicio de la campaña, Bale soñaba con disputar la final de la Champions en Cardiff, su ciudad. Sin embargo, recayó a falta de un mes para el partido y llegó muy justo para el duelo ante la Juventus. Zidane eligió a Isco en el once de la final y Bale salió en la segunda parte con el partido ya encarrilado y apenas tuvo participación en el juego. Definitivamente, no ha sido su año, como el propio jugador reconoció en una entrevista con ESPN: “Ha sido un año frustrante para mí”.

Por ello, Bale está ante una temporada clave. En el primer amistoso de la pretemporada ante el Manchester United el extremo izquierdo tenía la primera gran oportunidad de acaparar todos los focos, con Cristiano Ronaldo en China y el galés como primera espada del ataque. Pero, una vez más, apenas tuvo incidencia en el juego. 

Bale todavía tiene margen. Cristiano no estará listo para las Supercopas de Europa y España y tanto el cuerpo técnico como la directiva confían en que el de Cardff se haga con los mandos del ataque en su ausencia. Tiene contrato hasta 2022, pero de su rendimiento este año, depende su futuro. Isco, Asensio y la posible llegada de Mbappé amenazan su titularidad indiscutible como parte de la bbC. A sus 28 años, A Bale le ha llegado la hora de demostrar todo lo que puede hacer.

 

Por: As.com

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